Somos un número

jueves, 1 de marzo de 2012

“Casi que me muero”

Podría ser el título de la nota y vendería con pico de rating incluido, pero no. 


El (no) tan famoso periodista y comunicador Alvaro Padilla estuvo internado de urgencia en un hospital de Capital Federal y aquí va toda la verdad. Único medio que accedió a sus palabras.


Esa mañana no fue como las demás, un leve dolor de espalda y de estómago lo recibieron al abrir los ojos: “una mala noche o quizás fue la pizza y la cerveza extra”. Estas dolencias no detuvieron su jornada diaria, y como todos los días se fue a buscar trabajo. No buscaban gerente, seguro la próxima.

Durante el transcurso de las horas lo leve se transformó en insoportable  y “casi que la noche me sorprende” aclara el susodicho, y fue en busca de un buen remedio casero para los dolores estomacales. Un shot de fernet del bueno, no vamos a dar publicidad gratuita, que no fue suficiente.

Y nada, el dolor persistía y -esa altura- se transformó en gemidos. Le dolía en serio parece la barriga. Su fiel amigo Juan lo llevó al hospital Durand a que alguien pueda callar esos lamentos de agonía. Y no había otra.

Para los médicos la suerte es amiga de la acción y a operar se dijo. Sin dudar mucho y tras un papeleo de obra social y no obra social, el tipo entró a la sala de las cuales algunos se cuelgan y no pueden volver. Y cuchillo noma`. Chau hígado.

“En el quirófano me di cuenta de tanto…” asegura el en ese momento paciente, mientras exhibe su cicatriz que a nadie le interesa. Una para contarles a sus hijos, exagerando, claro.

Si el hígado producía una peritonitis esto lo hubiera marginado de las calles por un buen tiempo, pero todo salió a pedido de los manuales de medicina. Hasta la recuperación.

Un sólo día de internación con visitas de amigos, ángeles guardianes y papagayos traviesos hicieron dar la orden de evolución favorable, alta y a la casa. Pero no fue así…


La llegada pronta y preocupada de sus padres hicieron su post operatorio más ameno, y la estadía en casa se mudo a un hotel con todos los chiches. Mimos de papá y mamá, desayuno en la cama y comidas en restaurantes. ¿No será mucho?

“Un par de horas más y casi que me muero, sólo me queda agradecer a mis amigos, médicos y mi familia incondicional”. Si se moría el protagonista, seguro que vendía la nota, pero bueno dicen que yerba mala…




7 comentarios:

  1. Excelente nota. Muy ilustrativo, para que, ahora si, todos sepamos cuando podemos estar sufriendo una real apendicitis. Lo importante es que estas bien, y que no intentaste remedios caseros, como la mayoría de los ignorantes. De esos remedios que esconden los síntomas... Me alegra que estés bien, buena por Juan y buena por la familia que se movilizó. Te veo en el Casamiento de Facu y Belén. Yo voy a ser el que va a estar hasta el pingo, digo para q puedas reconocerme entre la multitud...

    ResponderEliminar
  2. falto de contar la promesas enviadas a un celular de cuidar a FEDE!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Voy a cumplir, no se cuándo ni dónde, sólo se el por qué jejje

      Eliminar
  3. Hola Alvaro, me alegro mucho que solo haya sido un susto y ahora estes bien. Gracias a Dios por la atencion medica oprtuna y adecuada. Bendiciones, un abrazo. Patricia Lee

    ResponderEliminar
  4. y tu sueño de ser Mr. abdomen latinoamérica dónde queda? Me aleghra que estés bien amiguito :D

    ResponderEliminar
  5. jejeje. Mis promesas fueron fruto de los productos que me pusieron los médicos para dormirme jejejeje

    ResponderEliminar
  6. http://www.youtube.com/watch?v=TskAoVXj76s El video de mi operación en vivo y directo. Cuidado es muy fuerte.

    ResponderEliminar

Beber con moderación.