Somos un número

domingo, 4 de septiembre de 2011

A Colonia en buquebus







“Eh chango este mar es más trucho, no tiene olas”.

Mientras un niñito da vueltas por este gran colectivo envuelto en salvavidas, una madre pone cara de culo y lo espera. Una voz suena fuerte y puedo informarles que estamos viajando a 11 nudos y en 3 horas tocamos suelo Uruguayo. María Veliz, Jefa de cabina. La chofer.

El único nudo que yo conocía hasta entonces era el de la zapatilla. Dormí como 1 hora y el buque no se detuvo. A dos asientos un señor me mira cuando escribo en mi minúscula agendita. El escritor no se pone nervioso y continúa.

Me acerqué a los grandes ventanales y el piso se movió bastante, se lo conoce también como “un poco mareado”. Mi cara igual no cambió, me hice el que no pasó nada y volví lentamente a mi asiento. Cualquiera de estos reclinables -extrañamente- no están numerados. Uno se puede sentar donde quiera. Esta regla por lo menos rige en clase turista…

Tierra firme y me pongo en el papel de Joaquín Sabina para citar una pequeña parte de una de sus obras maestras: “ojalá que estuvieras(n) conmigo en el río de la plata”.











2 comentarios:

Beber con moderación.